Si quieres aprender a programar porque escuchas hablar sobre programación muy a menudo y se te ha colado por la mente que te vendría bien estudiarlo, pero no sabes por qué ni para qué, aquí te damos más de una razón, ¡descúbrelas tú mismo leyendo este artículo! 

Estamos viviendo una revolución tecnológica que impacta todos los sectores empresariales, y tener conocimientos en programación se está convirtiendo en un factor diferencial en el mundo laboral. Y es que la programación, y en definitiva la informática, domina todos los ámbitos de la actividad humana. Hoy en día casi cualquier trabajo se realiza a través de programas informáticos, o al menos se apoya en ellos. En mi opinión saber programar te ofrece una gran ventaja de cara a la fuerte demanda mundial de programadores. De hecho, frente a esta realidad, magnates de la tecnología, como Mark Zuckerberg (creador de Facebook y “el tipo que más sabe de ti”) y Bill Gates (el que posiblemente puede comprar un continente entero), entre otros, se han pronunciado al respecto.

En algunos sectores, por no decir en todos, la programación es una parte vital del negocio. Existen miles de empresas de todos los tamaños que usan algún tipo de software para organizarse, coordinarse o resolver problemas internos. El sector que quizá ha utilizado más la programación fuera del mundo de la informática en sí es el sector bancario, uno de los primeros en donde se comenzó a utilizar. Prueba de ello es el lenguaje COBOL, que se creó en 1959, específicamente para gestionar negocio y capital como si de una calculadora gigante se tratara.

En el sector del marketing también se utiliza mucho la programación, y no solo me refiero al marketing digital, el cual está generando millones de euros diariamente y cientos de miles de puestos trabajo, sino también por el perfil del comprador, que ha tenido un gran avance. Es una realidad que los usuarios dejamos mucha información en Internet y las empresas la aprovechan para obtener un perfil de público objetivo mejor definido.

Hay sectores que por necesidad están conectados con la informática, como la ingeniería. La programación es vital para el funcionamiento de grandes sistemas: presas, centrales o cadenas de producción con numerosas tareas automatizadas. Además, no nos olvidemos de la robótica y la mecatrónica, las cuales han dado un salto increíble en su desarrollo.

El mundo de la ciencia tampoco está exento de informática. Desde el principio, ambas disciplinas han estado estrechamente conectadas tanto porque inicialmente en la informática quedaba todo por descubrir cómo porque la programación es un instrumento más que útil para llevar a cabo la experimentación. Hoy en día todo aparato utilizado para fines científicos está conectado a un ordenador y está programado. Además, ahora es más sencillo y rápido clasificar la información extraída de los experimentos para luego sacar conclusiones.

A estas alturas muchos os estaréis preguntando: ¿tiene cabida la programación en lo artístico? La respuesta es un rotundo sí. Hoy en día, el mundo del diseño se trata de fusionar lo estético con la programación, pues detrás de los frameworks de CSS más importantes (Bootstrap, Material Design) hay grandes artistas que, entre otras cosas, tienen un profundo conocimiento de la psicología y la teoría del color.

Por último, pero no menos importante, y dejando a un lado el mundo laboral, la programación os puede abrir un mundo de inventos y locuras. Podréis crear videojuegos en tardes, tendréis la casa más sofisticada de vuestros amigos e, incluso, si llegáis lejos, podréis conseguir que vuestro ordenador haga tareas específicas mejor que cualquier humano gracias a la inteligencia artificial. 

Os recomiendo que veais este video, en el que aparecen también personalidades de la programación hablando sobre esta profesión creativa, colaborativa y estimulante. Y en esto último me gustaría hacer hincapié: lo cierto es que la primera vez que creas algo de cero con tus propias manos la sensación es entre adictiva y de realización personal; en definitiva, ¡es una sensación que merece la pena probar! ¡Atrévete a dar el primer paso!